Mi bebé tiene sueño, pero no se duerme, ¿qué hago?


Una de las mayores preocupaciones de los padres es que su bebé no se duerma. El descanso es fundamental para el correcto desarrollo de los pequeños, pero también para la salud de los padres, que acumulan horas de sueño y afrontan el día con más cansancio y mal humor. ¿Es este tu caso?

Entre todas las preguntas que puedes hacerte, una muy habitual es: «¿por qué mi bebé tiene sueño pero no se duerme? ¡Si estoy viendo cómo bosteza y se frota los ojos!».

A continuación, te vamos a explicar los motivos por los que tu bebé no duerme y qué puedes hacer para favorecer el sueño gracias a rituales como bañarle y leerle un cuento. Además, descubrirás cómo aprovechar los beneficios de los libros personalizados para que toda la familia descanse mejor.

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¿Por qué mi bebé no duerme de noche?

El sueño infantil evoluciona a medida que el bebé crece, pasando por distintas etapas. De los 0 a los 3 meses es habitual que el bebé tenga un sueño más tranquilo, mientras que a partir de los 3 o 4 meses se suele despertar más veces, normalmente coincidiendo con el paso de una fase de sueño a otra.

Hasta los 6 o 7 meses, el sueño del bebé se caracteriza por ser muy ligero al principio, así que es normal que se despierten con cualquier ruido o toquecito. 

A partir de los 7 meses son habituales los micro-despertares cada poco tiempo (algunos bebés cada hora y media o dos horas). Factores como la aparición de los primeros dientes no ayudan y pueden llegar a desvelarse por completo.

Con 8 meses ya tienen todas sus fases del sueño definidas aunque, por extraño que pueda parecerte, todavía deberán aprender a dormir y acostumbrarse a ello. Es algo fisiológico, como controlar sus esfínteres o gatear.

Así pues, resulta totalmente normal que a un bebé le cueste dormir de noche, ya que está dentro de su normal desarrollo, pero hay varias cosas que puedes hacer para ayudarle.

 

¿Cómo ayudar a que tu bebé se duerma?

Hay varios casos en los que tu bebé no se duerme y no sabes exactamente cómo ayudarle. Seguramente la situación más molesta llega durante la madrugada, cuando se despierta constantemente con lloros y más lloros. Cada bebé y situación es un mundo, así que será necesaria mucha paciencia para calmarle con mimos.

Otra situación típica se produce un poco antes, cuando es “la hora” de ir a dormir y, en lugar de tranquilizarse, el bebé empieza con los llantos y las pataletas o, simplemente, tiene los ojos como platos y no sabes qué hacer.

Seguir una rutina o ritual cada vez que toque ir a dormir es una muy buena forma de acostumbrar al bebé a que entienda cuándo hay que relajarse y coger el sueño.

Esta rutina empieza un buen rato antes de llevar al bebé a la cama. Bañarle o ponerle crema con el último cambio de pañal, cenar y hacer la digestión tranquilamente, ponerle el pijama con un suave masaje, son todas rutinas que crearán un clima de relax ideal. Cada familia es distinta y cada bebé lo es también. Lo importante es buscar las rutinas con las que todos os sentís más cómodos y relajados. 

Otra rutina que adorará es que le leas un cuento. Si hay hermanitos mayores, podéis hacerlo todos juntos. Lee con voz calmada y manteniendo el contacto con el bebé, tanto visual como físico, con alguna caricia o peinándole.

 

 

Además de contarle los cuentos que te transmitieron tus padres, hay otro tipo de libros que tienen un componente sentimental especial. Se trata de los libros personalizados.

Buenas noches, estrella fugaz y ¿Qué ves en las nubes? te permiten poner el nombre de tu hijo o hija al pequeño protagonista e incluir el nombre de los familiares más cercanos en la historia. Son cuentos tiernos y con ilustraciones delicadas, ideales para introducir el cuento de antes de ir a dormir en la rutina del sueño de tu bebé.

Desde MiCuento también te damos la posibilidad de escribir una dedicatoria con foto en cada libro. Puedes usarla para dejar un bonito mensaje para cuando el niño o la niña crezca y recupere ese libro o para conmemorar su primera Navidad, su primer diente o su primera noche durmiendo del tirón. ¡Se trata de un recuerdo para toda la vida!