Material no estructurado

material no estructurado


¿Cuántas veces hemos visto a los peques de la casa disfrutar más con un envoltorio que con el propio juguete? ¿O dedicarle más horas a una piedra o un palo que a un cochecito con luces y sonido? Estas elecciones no deberían resultarnos extrañas y, de hecho, este tipo de materiales llamados no estructurados, son muy beneficiosos para los niños y las niñas. ¿Quieres conocer más sobre el material no estructurado?

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En este artículo vamos a explicarte por qué todos los niños y niñas deberían jugar con material no estructurado. Además, tienen una estrecha relación con los juegos heurísticos, que también te animamos a conocer si te gusta educar mediante el descubrimiento y las experiencias.

¿Qué son los materiales estructurados y no estructurados?

El material no estructurado es aquel que no tiene ningún fin concreto relacionado con el juego

En cambio, los estructurados son aquellos que sí tienen finalidad lúdica. Algunos cuentan con instrucciones que explican cómo deben ser empleados, como un puzzle o un juego de mesa, mientras que otros no tienen normas claras pero sí que se limitan a un juego imitativo o literal, como por ejemplo las cocinas de juguete.

Ejemplos de material no estructurado

Existen miles de materiales no estructurados, aunque algunos de los más comunes pueden ser:

  • Piedras.
  • Palos.
  • Anillas de cortina de madera.
  • Conchas.
  • Tapones de corcho.
  • Pinzas de tender.
  • Cajas de cartón.
  • Rollos de papel de water.
  • Tapones de botellas.
  • Botellas vacías.
  • Piñas.

Por suerte, cada vez existen más marcas que apuestan por crear juguetes no estructurados, como por ejemplo Grapat, un fabricante de proximidad que cuenta con un diseño muy atractivo y elementos muy libres para jugar.

Beneficios del material no estructurado para niños y niñas

El gran beneficio de los materiales no estructurados es que fomentan la creatividad de los peques y su desarrollo del lenguaje, algo parecido a lo que pasa con los cuentos personalizados. Mediante juegos simbólicos recrean algo “no establecido” sobre un material o artilugio para imaginar historias. Por ejemplo, usan piedras para jugar a carreras de coches, las convierten en monedas, sirven como teléfono, etc.

Otro beneficio de los materiales no estructurados es que se adaptan perfectamente a las etapas evolutivas de los niños y las niñas. Para un niño pequeño, un palo puede servir para hacer agujeros en el suelo, mientras que para uno más mayor, el mismo palo puede ser una varita mágica o un stick de hockey.

Los materiales no estructurados, además, evitan la sobreestimulación. Al no tener luces y sonidos, no hay estímulos externos y toda la imaginación debe salir de dentro del niño o la niña, creando juegos creativos y muy imaginativos.

Seguro que muchos ya tenéis material no estructurado en vuestras casas. En caso contrario, os animamos a recolectarlos y guardarlos para dejar que vuestros hijos los usen sin directrices ni instrucciones. Os va a sorprender su capacidad de crear historias y escenas con mucha inventiva y originalidad.