Le he quitado el pañal y no hace pipí


Entre todas las reacciones que puede tener un niño o una niña al quitarle el pañal es que no haga pipí o caca, es decir, que se aguante las ganas y que no use el orinal

Hay que tener en cuenta que los niños viven según sus propias experiencias así que es normal que, por mucho que se lo expliquemos, no se acostumbren a una nueva vida sin pañal hasta pasado un tiempo. Poco a poco verán que no hay por qué tener miedo a hacer pipí en el orinal o el WC.

Sigue leyendo para entender cuáles pueden ser los motivos por los que un niño o niña no hace pipí al quitarle el pañal, cómo puedes ayudarle (incluso con cuentos personalizados) y otras dudas comunes.

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¿Por qué mi hijo o hija se aguanta las ganas de orinar?

El motivo más habitual es que el niño o la niña no logra tranquilizarse cuando está sentado en el orinal o el váter, haciendo imposible que los esfínteres se relajen. Puede ser por miedo, ya que no se siente seguro/a sin su pañal, pero también por:

  • Vergüenza, especialmente si tiene que pedir ayuda a alguien que no son sus padres, como la maestra o los tíos.
  • Priorizar el juego antes que las necesidades. Muchos niños consiguen que se les pasen las ganas de ir al baño por su concentración en aquello que están jugando.
  • No estar tan preparado/a como creías. Lo trataremos en el último apartado del artículo, pero llegar a los 2 o 3 años no es sinónimo de quitar el pañal.

Trucos para quitar el pañal a un niño o niña

Seguramente, la manera más importante de ayudar a tu hijo a dejar el pañal es hacerlo sin prisas. Regañando si se hacen pipí encima o no les sale al sentarse en el orinal solo añade una presión totalmente contraproducente. Evita también poner malas caras o quejarte delante del pequeño mientras limpies las «fugas». 

Una buena forma de conseguir que el niño se siente en el orinal tranquilamente y pueda hacer sus necesidades es contarle un cuento. Mientras se imagina los mundos mágicos a los que su mamá o papá le lleva a través de la historia y los dibujos, deja de pensar en la presión de tener que hacer pipí y así le entran ganas. 

Puede ser tanto un cuento clásico como Los tres cerditos como alguno de nuestros libros personalizados originales. Por ejemplo, ¿Qué ves en las nubes? es uno de los favoritos entre los niños menores de 3 años ya que, además de despertar su curiosidad sobre las increíbles formas que pueden llegar a tener las nubes, incluye a varios de sus familiares como personajes.

Otro consejo que te damos para que el paso de dejar el pañal sea lo más natural posible es hablar de ello con el niño o la niña. Tiene que entender por qué queremos que haga caca o pipí en el orinal y que es un paso más para hacerse mayor, igual que empezar a comer solito, vestirse, dejar el chupete… 

Eso sí, en caso de que pasen los días y no haya ningún avance desde que le quitaras el pañal, no hay que tener reparos en volver al punto de partida. Con eso nos referimos a que si pasan un par de semanas y el peque sigue aguantándose el pipí, llorando o haciéndoselo encima día tras día, no hay que hacerle sentir la obligación de conseguirlo. 

Una duda común: ¿Le he quitado el pañal en el momento correcto?

Cuando llegan los 2 años de edad o se acerca el momento de dejar la guardería y empezar el colegio, muchos padres deciden que su hijo o hija debe dejar el pañal. Hay que tener en cuenta que cada niño es diferente y estudios como la Tabla Haizea-Llevant demuestran que muchos niños todavía no tienen el control de sus esfínteres a esas edades. Concretamente, un 25% de los niños no es capaz de ir sin pañal a los 3 años. 

Relacionado con eso está también la creencia de que el mejor momento para dejar el pañal es en verano. Es cierto que el pañal molesta más con el calor y podemos aprovecharlo para descubrirle lo cómodos que son los calzoncillos o las braguitas, pero la época del año no debe ser lo más importante. Recuerda que no hay que forzar la situación bajo ningún concepto. Lo que sí que se recomienda desde portales como Edúkame es empezar con la retirada del pañal de día, esperar a que el control diurno esté avanzado y entonces quitar el de la noche. El proceso debe ser tomado con calma, realizarlo juntos y siempre con mucho amor.