Destete nocturno: ¿Cómo hacerlo de forma eficaz?


Llevar a cabo el destete nocturno no siempre es fácil. Dependiendo del niño o la niña, es posible que ya no sea tan dependiente del pecho y llegados a una edad el destete sea fácil o todo lo contrario, que explote de rabia y llanto al ver que le están quitando algo que le gusta.

No hay una edad establecida para empezar el destete nocturno, ni una “norma” que diga que este debe ser obligatorio. Cada casa es un mundo y nadie conoce mejor tus necesidades y las de tú bebé que tú misma.  La OMS recomienda mantener la lactancia materna hasta los dos años o más y, como ya te hemos explicado alguna vez, los 2 años pueden ser una época difícil, donde afloran las rabietas cuando no consiguen aquello que quieren, así que el destete se puede convertir en un auténtico dolor de cabeza. Sea cual sea tu decisión, está bien. Pero te recomendamos que lo hagas siempre con suavidad y mucha paciencia.

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A continuación te vamos a dar algunos consejos para realizar un destete nocturno respetuoso. ¡Recuerda que con cariño y amor puedes lograrlo todo!

Un destete nocturno paulatino

Según explica la asesora de lactancia Macarena Ruiz en Bebés y más, el destete es mejor hacerlo poco a poco, de manera que las tomas se vayan reduciendo paulatinamente hasta terminarlas por completo. Esta reducción puede ser tanto de número de tomas como de la duración de las mismas, siempre y cuando aseguremos la nutrición de nuestros bebés con lactancia artificial o con alimentación sólida.

Algunas madres deciden destetar por completo de repente, al ver que los lloros y los gritos de su bebé se suceden día tras día al intentar hacerlo progresivamente. Sin embargo, Macarena nos recuerda que dejar de dar el pecho ha sido una decisión de la madre y que es lógico que a su hijo o hija no le guste y muestre su disconformidad. Por ello, no hay que regañarle o perder los nervios. 

No está escrito en ningún sitio que el destete que haya que hacer primero sea el nocturno. En ocasiones elegimos empezar por la noche porque levantarnos a medio sueño es duro, pero también puedes probar por empezar por el destete diurno: la primera toma de la mañana o la de después de la guardería, por ejemplo. En general es más sencillo que el nocturno y, de manera refleja, termina beneficiando a que la noche sea más placentera.

Dosis extra de mimos y atención

La pérdida de la teta por la noche no tiene que ser sinónimo de menos atención. ¡Todo lo contrario! Para que el bebé no se sienta desatendido por culpa del destete hay que hacer todo lo posible para recordarle que le seguimos queriendo muchísimo. Los besos, mimos, abrazos y caricias ayudarán a que este proceso sea más agradable.

Una muy buena idea para pasar tiempo juntos e, incluso, para ayudarle a dormir es leerle un libro infantil. En MiCuento tenemos cuentos personalizados ideales para niños pequeños que, además, se convertirán en un recuerdo muy bonito para cuando crezcan. 

Un buen ejemplo es ¿Qué ves en las nubes?, un cuento en el que puedes incorporar los nombres de varios familiares y donde las nubes tienen mil formas distintas, desde una bailarina hasta un astronauta. Es ideal para despertar la curiosidad de los más pequeños y acompañarlos en el camino hacia los sueños.

La involucración del padre en el destete nocturno

Algunas familia, optan por el «método padre», que consiste en que sea el papá quien acuda a por su bebé durante la noche. Que sea él quien le sostenga cuando se despierte, le dé mimos, le tranquilice… 

En caso de practicar el colecho, hay que poner al bebé en el lado de la cama del padre. Que el niño no se conforme a la primera será lo más normal del mundo, ya que reclamará a la mamá y su pecho. 

Esta situación será mucho más fácil si la implicación del padre ha sido grande antes del destete. Hay acciones previas que favorecerán este cambio como que mientras la mamá daba el pecho, el papá estuviera cerquita buscando la mirada del bebé y acariciándolo o que, en el colecho, el bebé estuviese del lado del padre desde siempre.

Otras consideraciones a tener en cuenta

Antes de terminar nos gustaría recalcar que no existe una edad fija en la que se tenga que hacer el destete sí o sí. Hay que encontrar el momento adecuado. Y tener en cuenta que si hay algún cambio que pueda afectar a la vida del niño o la niña quizás haya que esperar un poco. Por ejemplo, la llegada de un hermanito, el inicio de la guardería, una mudanza…

Otro consejo es ofrecer líquidos o alimentos al bebé si se despierta por la noche con el objetivo de mamar. Para paliar su necesidad podemos ofrecerle agua o leche, por ejemplo.

Por último, debemos tener claro que no se trata de un proceso inflexible y que no tenga vuelta atrás. Aunque hayamos empezado con el destete progresivamente, si vemos que se producen situaciones insostenibles, podemos volver a darle el pecho al bebé. No será nunca una derrota, recuerda que a veces hay que dar un paso atrás para avanzar dos.