Kamishibai. Un teatro de papel

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Siempre he pensado que todos somos en esencia contadores de historias y escuchadores también. Si te pones a pensarlo nos pasamos el día compartiendo o escuchando historias que han ocurrido a nuestro alrededor. Yo me atrevería a decir que es nuestra forma de relacionarnos y entendernos mejor. Y esta expresión, casi necesaria de nuestra especie, la hemos expresado de infinitos modos desde nuestra prehistoria. Por eso no es de extrañar que desde que son bebés, los niños y niñas se fascinen con los cuentos.

El kamishibai es una forma milenaria, de contar historias. Nació en los templos budistas en el siglo XII donde los monjes usaban pergaminos con texto e imágenes, emaki, para instruir a los oyentes que no sabían leer. En los años 20, por la crisis mundial,  el kamishibai tomó mucha más fuerza. El gaito kamishibaiya o cuentista anunciaba su llegada a las aldeas golpeando dos pedazos de madera y todos los niños salían corriendo a sentarse para escuchar los cuentos. El cuentista sacaba un teatrito de madera e iba narrando la historia mientras pasaba las imágenes del teatro. Las historias solían ser episodios que se iban siguiendo cada vez que volvía el gaito kamishibaiya así se mantenía la intriga día tras día y los niños estaban ansiosos por que volviera.

Después, dicen que la televisión fue ganando terreno en aquél entonces y quitándole fuerza al kamishibai. Sin embargo ha ido teniendo un resurgir muy fuerte en los últimos años. Yo tuve la ocasión de contar con kamishibai y el efecto de atracción que tiene con los niños es impresionante. Lo recomiendo como actividad para hacer en cumpleaños o casas de personas conocidas. Y también, para los que estén interesados a nivel profesional, en bibliotecas y escuelas.

En este mismo blog, te enseñamos a hacer tu teatro de papel. Así que para cuando lo tengas te voy a dar 5 consejos para contar con kamishibai y crear una experiencia única:

  1. Imitando la llegada del gaito choca dos trozos de madera: Esto generará silencio e inaugurará el espacio para contar cuentos. Como cuando en un teatro se apagan las luces para que el espectador se prepare para la función.
  2. Entra en la sala con el teatrito cubierto por una tela: Generará más atención y curiosidad por lo que hay detrás. Puedes empezar con una canción o melodía: servirá para crear ambiente
  3. Apóyate en las imágenes para contar la historia: las ilustraciones serán tus aliadas para sumar sentido a lo que estás contando, alterna la mirada hacia las imágenes y a tu público.
  4. Juega con tu voz: La voz puede ser todo lo que tú quieras, solo hay que jugar. Usa inflexiones de voz más graves o más agudas. Respira y usa los silencios.
  5. Haz una bonita despedida: Retoma la canción o la melodía del principio para despedirte y vuelve a tapar el teatro. Nos encantan los rituales como “había una vez” y los “colorín colorado” que nos enmarcan el principio y final de la actividad.

Autora: Muriel Bourgeois