Abuelos: los protagonistas a la hora de contar cuentos

Abuelos son protagonistas a la hora de contar cuentos

¿Por qué los abuelos son los mejores contando cuentos?

Hay una anécdota que me parece graciosa contar: fue mi padre, el abuelo de las niñas, quien sugirió apuntar a la mayor a piscina, a un grupo de matronatación. Contó, que estando él en la piscina del gimnasio, en la zona de hidromasajes, le hizo gracia ver un grupo de bebés con sus madres: todos, unos y otras, con sus gorritos de colores y sus chapoteos bulliciosos. Él, medio aletargado por el agua templada y el ruido de los chorros, no se dio cuenta hasta que el grupo tomó el camino de los vestuarios que la mayoría de madres eran, en realidad, señoras mayores, de su edad: las abuelas. Y ahí decidió que iba a llevar a su flamante nieta de año y medio a nadar. Hay fotos de la experiencia y no sabría decir cuál de los dos, si mi hija o mi padre, lleva la mayor sonrisa en la cara.

Toda la literatura sobre nietos y abuelos

Hay miles y miles de páginas escritas sobre la relación entre padres, abuelos y nietos (o entre madres, abuelas y nietas). En serio, las he encontrado buscando ideas para escribir este texto: abuelos esclavizados como canguros, aplicaciones para el móvil para salvar la distancia de tener los nietos a miles de kilómetros, abuelas que todavía trabajan y se combinan las vacaciones con sus hijos, abuelos tan mayores que son los nietos quienes los sacan a pasear a ellos, niños sin abuela ni abuelo, yernos que llevan al peque al hospital porque se ha caído del columpio cuando el abuelo lo hacía volar, suegras que no se callan una, madres de madres que dan chocolate a escondidas, hijas de madres que han olvidado que cuando sean abuelas van a hacer lo mismo… No hay dos familias iguales aunque, sea cual sea la situación, seguro que hay un libro o un artículo en prensa tratando el tema.

¿Por qué se escribe y lee tanto sobre los abuelos? Mi humilde opinión es que a todas y todos nos preocupan los lazos familiares y buscamos entenderlos y mejorarlos. Pues queremos vivir —y que nuestros peques vivan— en un entorno familiar cordial, donde reine el cariño y el buen humor.

La importancia de los lazos familiares y los cuentos

El primer ámbito de socialización de una persona es su família. Ello quiere decir que la primera «sociedad» en la que entran los bebés son sus padres y hermanos, abuelos, tíos, primos, etcétera. Las relaciones que aprenden en casa son las que después se llevan a la escuela —donde siguen aprendiendo a relacionarse— y, finalmente, a la comunidad. Cuando hablamos de los abuelos —la gran madre o el gran padre—, estamos hablando de referentes muy directos para los niños, tanto si conviven todos los días como si apenas se pueden ver. Por ello le damos tantas vueltas al asunto y también por ello se ha creado el Día de los abuelos, para celebrar el papel que tienen en la comunidad. La fecha de este día cambia según el país; aunque lo importante es, me parece, que se nos brinda la ocasión para valorar de verdad el hecho de que los nietos puedan disfrutar de los abuelos y, los abuelos, de los nietos.

Aunque esto podríamos hacerlo a diario. Yo, por lo menos, intento hacerlo por el bien de mis hijas. Que se encuentren sin prisas ni excesivas instrucciones, que disfruten unos y otras. Y cuando me quito el vestido de mamá y me pongo el de editora, me gusta pensar que contribuyo a que esto suceda también en otros hogares. Pues los cuentos es ideal que se disfruten sin prisas ni instrucciones. En MiCuento, además, tenemos la suerte de crear libros donde los lectores son los protagonistas, haciendo que el momento de la lectura sea todavía más mágico. Mi superabuela (Marta Cunill, 2017) da cuenta de ello, un libro exclusivamente dedicado a aquellas abuelas que con sus superpoderes son capaces de sanar las heridas, capturar a los villanos y llenar la vida (y la panza) con su dulzura.

Nos escriben muchos abuelos y abuelas contándonos la alegría de sus nietos y nietas al recibir uno de nuestros cuentos. En ocasiones mandan fotos: sus caritas infantiles iluminadas al ver que en la primera página hay un retrato de família y un pequeño texto donde les desean feliz cumpleaños o les dicen cuánto les quieren. La foto que falta nos la podemos imaginar: los abuelos tras la cámara, con sonrisas más amplias todavía que las de sus nietos. Satisfechos por haber acertado con el regalo y ansiosos por entrar juntos en el mundo de la fantasía, página a página. Por eso son los mejores contando cuentos: porque en ese momento ni los peques ni los mayores son personas, son solo grandes bolas de felicidad sentadas alrededor de papel, letras, dibujos e historias.

Autora: Maria Ayguade

Ilustración de la imagen: Marta Cunill